La batalla culminante para matar al falso ser
interno y concluir victorioso la revolución espiritual.
Sin estar ya mas envenenado por la civilización, él
huye, y camina solo por la tierra para perderse dentro de lo salvaje.¨¨
Ese es uno de los diálogos que describe la
ideología del personaje principal de la película INTO THE WILD película que en Latinoamérica conocimos como “
hacia rutas salvajes”. En la que un joven de seudónimo Alexander Supertramp
abandona todo lo que la sociedad tiene para ofrecerle y adopta un estilo de
vida nómada que lo lleva a su destino final, un autobús abandonado en Alaska.
La película está llena de diálogos y reflexiones
como como la que leímos y puede resultar inspiradora para personas como Johnatan
Croom que Con apenas 18 años fue encontrado muerto en la zona rural de
Oregon, estados unidos esta semana.
Según relatan sus padres Jonathan llevaba más de seis
meses obsesionado con la película “Into the Wild”, y fue ese fanatismo el que
quizás lo llevó a imitar las acciones del protagonista, Su cadáver fue encontrado a 300 metros de su vehículo, y
las únicas posesiones que lo acompañaban eran una mochila pequeña, su teléfono,
su identificación, una camiseta y una botella de agua.
El de Jonathan sin embargo no es el único caso en
el que las películas trascienden de la ficción a la acción de sus fanáticos. Aunque no
siempre estas historias de la gran pantalla afectan de manera negativa a las
personas, vemos por ejemplo cómo la imaginación de un grupo de ciudadanos
los lleva a convertirse en superhéroes urbanos que ayudan a otras personas en
la forma que puedan, y que el canal HBO ha recopilado en su documental superhéroes.
Para no ir muy lejos conocimos hace algún tiempo la
historia de uno de los jóvenes ejemplares de nuestro país, el colombiano Juan
David Aristizabal que a sus 24 años fue reconocido por la revista Forbes como
uno de los 30 líderes mundiales menores de 30 años, gracias a su iniciativa
“Buena nota”
El problema no son las películas o los videojuegos,
es el exceso de poder que le damos en nuestras vidas ya que si de algo
son realmente culpables es de hacer volar nuestra imaginación, como lo hicieron en la vida de Juan David, que a sus
13 años vio la película cadena de favores y según el mismo dice, le ayudó
a cambiar su concepto de lo que es la imaginación.
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